Una de ellas, tras las rejas, nunca llegará a tocarse, a rozarse con otros labios, está presa de su acorazonada hibridez.
Los dos órganos sensitivos que presenta Virginia Farah en sus obras, cargados de atractiva tensión, son órganos tratados como “experimentos” de la escena mundana actual. Situados como centros de acción, polarizan la inspiración de la artista, que apela a lo sensorial en esta doble apuesta de espejos, que da como resultado, tantas simetrías como espectadores estén frente a ellos, exhibiendo la sorpresa de la nueva imagen que se producirá, cada vez que otros ojos exploren. La ambientación con objetos (Espejo-Espejito) que poseen lo lúdico y lo estético en su composición permite en un guiño de interactividad, participar desde la visualidad, articulando allí un clave punto de acción con el espectador.
Allí se dará la respuesta completa, la respuesta que Virginia Farah busca, tal vez para confirmar sus sospechas.
Lic. Stella Arber
Dir. Museo de Arte Contemporáneo