STELLA ARBER

ROSTROS A PEDIDO, ROSTROS CONSEGUIDOS

La muestra “Lo que se ve y lo que no se quiere ver” de la artista Virginia Farah que se presenta en el MAC, está conformada por tres series de obras, “Abocadas”, “Espejo-espejito” y “Vicioso el ojo que TV”, todas ellas a su vez, se conjugan en una única fusión perceptiva, que incluye al ojo y a la boca humana, como sus protagonistas.

Son pinturas individuales en algunos casos y pinturas en conjunto con objetos ambientados en otros.
La artista combina materiales diversos, como hierro, vidrio espejado, porcelana fría, madera y tela.

Todos los planteos visuales que se observan en ellas, tienen un cromatismo amplio dentro de los colores puntuales que ella usa, es decir que sobre cada color se despliegan todas sus variantes y combinaciones, mostrando una paleta propia y rica sobre cada color. Las texturas no son aleatorias sino que responden claramente a la nítida definición de cada superficie y actúan dando movilidad visual a las tan delimitadas formas que recrean una y otra vez el motivo central.

En cada caso hay un análisis profundo de la estructura de la figura que aparece en escena. La boca, centro neurálgico de varias de las obras, se presenta bien delimitada y en visión directa y focalizada, permitiendo la facilidad de percepción que se corresponde con la atención puesta en el proceso de construcción visual de la misma y con el resultado altamente logrado de gran calidad técnica y de impecable factura, que cada una tiene.

Los rostros contenedores de los jóvenes y turgentes labios, tiene un tratamiento pictórico de pulimentadas superficies y un registro vinculado directamente con el realismo, esto contrasta ampliamente con los grandes planos negros o rojos que los acompañan rompiendo la idea tradicional de mostrar un cuadro y aportando la cuota abstracta de la muestra.
El punto central-focal permite que la visión pare, frene su recorrido allí, donde la fuerte relevancia de la boca implicada, nos detiene y debemos atender, prestar atención ineludiblemente.

Cuando el ojo es el tema, se desdibuja su estructura, se desploma su forma con grafismos regulares como en caída inmediata, aún así se sostiene su forma, indicando un exhaustivo tratamiento en su armazón fisiológico, un fuerte orden interno que la artista planificó y destaca en todos los casos.

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